Un estudio publicado recientemente revela que el extinto ibis hawaiano, Apteribis, poseía ojos inusualmente pequeños y una visión limitada, lo que sugiere un estilo de vida principalmente nocturno. Investigadores de la Universidad de Lethbridge, la Universidad de Flinders y el Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural descubrieron esto mediante un análisis detallado de cráneos fósiles y comparaciones con especies de ibis modernas. Los hallazgos, publicados en Integrative and Comparative Biology, arrojan luz sobre cómo la evolución de las islas puede impulsar adaptaciones únicas y cuánta biodiversidad se ha perdido antes de que la ciencia pudiera documentarla por completo.
La evolución de la nocturnidad en las especies isleñas
Los ecosistemas insulares a menudo producen especies especializadas que rara vez se ven en otros lugares. Apteribis parece haber seguido un camino evolutivo similar al del kiwi de Nueva Zelanda, ya que dejó de volar y dependía de señales táctiles de su pico para detectar presas en la oscuridad. Esta adaptación es particularmente sorprendente dado que los ibis son aves típicamente diurnas con una visión muy desarrollada.
“Las islas hawaianas proporcionaron un escenario ideal para una evolución tan extrema”, explica el Dr. Andrew Iwaniuk de la Universidad de Lethbridge. “La falta de depredadores mamíferos significaba que había poca presión selectiva para mantener un vuelo fuerte o una vista aguda”.
Cómo Apteribis se alimenta en la oscuridad
El estudio encontró que las huellas del sistema visual en los cráneos de Apteribis se redujeron dramáticamente en comparación con los parientes vivos de ibis. Las órbitas donde se encontraban los ojos eran más pequeñas de lo esperado y el nervio óptico y las estructuras cerebrales responsables de procesar la luz estaban subdesarrollados. Esto sugiere que el ave probablemente buscaba alimento durante la noche, buscando presas en el barro o en el suelo blando con su pico largo y sensible.
Según la Dra. Helen James, curadora del Smithsonian, “Las islas hawaianas alguna vez albergaron una gran cantidad de invertebrados nocturnos, incluidos caracoles y grillos no voladores, lo que probablemente impulsó a Apteribis a adoptar una estrategia de búsqueda de alimento durante la noche”.
Un papel ecológico perdido
La reducción extrema de la visión en Apteribis es comparable a las adaptaciones observadas en otras aves nocturnas como el loro nocturno australiano y el kiwi y kakapo de Nueva Zelanda. El ibis hawaiano demuestra que tales vías evolutivas pueden ocurrir de forma independiente en diferentes ecosistemas insulares.
“Este ibis extinto muestra que formas similares evolucionaron en otros lugares, lo que nos recuerda cuánta diversidad se ha perdido y cuántas funciones ecológicas desaparecieron antes de que tuviéramos la oportunidad de estudiarlas”, añade el Dr. Iwaniuk. La extinción de Apteribis, probablemente debido al cambio climático y la colonización humana, representa una pérdida significativa de biodiversidad única.
La investigación subraya la fragilidad de los ecosistemas insulares y la importancia de estudiar las especies extintas para comprender el alcance total de los procesos evolutivos.




















