El Boletín de Científicos Atómicos ha movido el “Reloj del Juicio Final” a sólo 85 segundos para la medianoche, lo más cerca que ha estado nunca de una catástrofe global simbólica. Esta evaluación, basada en un año de crecientes amenazas, refleja una convergencia de la política nuclear arriesgada, el cambio climático desenfrenado y el campo de la inteligencia artificial (IA), que avanza rápidamente y en gran medida no regulado. El reloj sirve como una cruda advertencia: el mundo está ahora más cerca de un desastre autoinfligido que en cualquier otro momento de sus 78 años de historia.
Escalada nuclear y desarme fallido
El peligro más inmediato sigue siendo un conflicto nuclear. Las principales potencias (específicamente Estados Unidos, Rusia y China) están involucradas en lo que el Bulletin describe como una “carrera armamentista en toda regla”. No se trata simplemente de aumentar los arsenales nucleares, sino también de modernizar los sistemas vectores y abandonar los esfuerzos de décadas de control de armas. La expiración del Nuevo START, el último gran tratado que limita las armas nucleares estratégicas entre Estados Unidos y Rusia, es un fracaso crítico de la diplomacia. La posible reanudación de los ensayos nucleares explosivos sólo aceleraría esta peligrosa tendencia.
Esto es importante porque: el colapso de los tratados de control de armas elimina controles vitales sobre la escalada nuclear. Sin acuerdos como el Nuevo START, el riesgo de errores de cálculo o conflictos accidentales aumenta dramáticamente.
Cambio climático: una trayectoria “profundamente destructiva”
La situación con el cambio climático es igualmente sombría. A pesar de la abrumadora evidencia científica, la acción global sigue siendo insuficiente. El Boletín califica sin rodeos la respuesta internacional como “profundamente destructiva”, citando una dependencia continua de los combustibles fósiles e incluso reveses deliberados al desarrollo de energías renovables. La ventana para evitar un calentamiento catastrófico se está cerrando rápidamente.
Por qué es fundamental: El cambio climático no opera de forma aislada. Exacerba las tensiones geopolíticas existentes, alimenta los conflictos por los recursos y aumenta la probabilidad de desplazamientos masivos, todo lo cual puede desestabilizar a las naciones y aumentar el riesgo de conflicto.
La amenaza emergente de la IA no regulada y la “vida espejo”
Más allá de estos peligros establecidos, el Boletín destaca dos amenazas emergentes: la IA no regulada y la posible creación de “vida espejo”.
- IA: El rápido desarrollo de la IA, en particular su integración en los sistemas de defensa, presenta un doble riesgo. Puede amplificar las campañas de desinformación, erosionar la confianza en las instituciones y acelerar el ritmo del conflicto.
- “Vida en el espejo”: Se refiere a organismos sintetizados químicamente que son imágenes especulares moleculares de la vida natural. Estos podrían potencialmente alterar los ecosistemas, evadir los sistemas inmunológicos y desencadenar pandemias imprevistas.
La preocupación subyacente: Estas tecnologías avanzan más rápido de lo que los marcos regulatorios pueden adaptarse. Sin una supervisión proactiva, podrían introducir riesgos sistémicos que son difíciles o imposibles de revertir.
La autocracia como acelerador
El Boletín concluye que el ascenso global de regímenes autocráticos socava los esfuerzos para abordar estas crisis. El autoritarismo sofoca la cooperación internacional, reduce la rendición de cuentas y acelera activamente las amenazas existentes. Sin un diálogo abierto, transparencia y voluntad de llegar a acuerdos, la trayectoria hacia la catástrofe parece cada vez más inevitable.
La actual tendencia autocrática impide la cooperación internacional, reduce la rendición de cuentas y actúa como un acelerador de amenazas.
La última puesta en marcha del Reloj del Juicio Final no es meramente simbólica. Es una evaluación contundente del deterioro del panorama de seguridad en el mundo. Corregir el rumbo requiere una acción inmediata y coordinada en materia de desarme nuclear, mitigación del clima y gobernanza tecnológica. La alternativa es un futuro definido por riesgos crecientes y, en última instancia, una catástrofe global autoinfligida.




















