La histeria del cometa interestelar de 2025: cómo 3I/ATLAS capturó la imaginación pública

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En 2025, el cometa interestelar 3I/ATLAS dominó brevemente los titulares, provocando afirmaciones sensacionales y fascinación pública. Descubierto en julio por el telescopio de rastreo ATLAS en Chile, fue el tercer objeto interestelar confirmado en visitar nuestro sistema solar, después de ‘Oumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019). Mientras los astrónomos vieron un típico visitante helado, la imaginación del público se volvió loca, alimentada por la especulación sobre orígenes extraterrestres. El frenesí no tenía que ver con la ciencia, sino con el momento oportuno, la desinformación y una figura conocida que impulsaba teorías marginales.

La tormenta perfecta: el momento oportuno y el cierre del gobierno

El descubrimiento del cometa coincidió con el cierre del gobierno de Estados Unidos del 1 de octubre al 12 de noviembre. Esta pausa en las operaciones de la NASA creó un vacío de información oficial, que los teóricos de la conspiración rápidamente llenaron. Durante este período, el Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA capturó imágenes de alta resolución del cometa. Pero sin respuestas inmediatas de las agencias, la falta de transparencia se interpretó como un encubrimiento deliberado. Como lo expresó Larry Denneau de la Universidad de Hawaii: “Desafortunadamente, todo ocurrió durante el cierre… y eso creó sus propias complicaciones, porque la gente allí… pensó que la NASA estaba tratando de ocultar algo”.

Avi Loeb y el poder de la especulación

El principal impulsor del interés generalizado por el cometa fue Avi Loeb, un profesor de la Universidad de Harvard conocido por sus controvertidas teorías sobre la tecnología extraterrestre. Semanas después del descubrimiento, Loeb publicó un artículo no revisado por pares en arXiv sugiriendo que 3I/ATLAS podría ser artificial. Luego redobló sus esfuerzos en las entrevistas, acusando a la NASA de retener datos. Las afirmaciones se difundieron rápidamente y lo llevaron a las principales plataformas de medios, incluida Joe Rogan Experience.

Como explicó Mick West, un escritor científico especializado en desacreditar afirmaciones sensacionalistas, la credibilidad de Loeb y su afiliación a Harvard dieron tracción a la historia: “Su impulso incansable, combinado con la seriedad de su cátedra en Harvard, la convierte en una historia sensacional fácil para los medios”. Los medios de comunicación priorizaron el sensacionalismo sobre la precisión científica, publicando titulares como “Astrofísico de Harvard dice sonda extraterrestre” mientras ignoraban análisis más fundamentados.

La ciencia versus el bombo publicitario

A pesar de las exageraciones, las observaciones científicas mostraron que 3I/ATLAS se comportaba como un cometa típico. El administrador asociado de la NASA, Nicky Fox, declaró durante una rueda de prensa: “Ciertamente no hemos visto ninguna firma tecnológica… que nos hiciera creer que se trataba de algo más que un cometa”. Los estudios que utilizaron datos de naves espaciales interplanetarias (Psyche y Mars Trace Gas Orbiter) confirmaron que los patrones de desgasificación del cometa eran consistentes con los de los cometas ordinarios. T. Marshall Eubanks, autor principal de un estudio sobre la aceleración del cometa, señaló que los resultados fueron “bastante típicos… y ciertamente no batieron récords”.

Sin embargo, Loeb descartó este consenso, argumentando que la aceleración observada podría ser causada por “propulsores de una nave espacial” en lugar de por una desgasificación natural.

Un resultado predecible

A medida que llegaron más datos, el interés general se desvaneció. Los observatorios terrestres y espaciales continuaron estudiando 3I/ATLAS, pero los hallazgos no lograron generar la misma atención de los medios. La realidad es que la popularidad del cometa no se debió a un descubrimiento científico sino a afirmaciones sensacionales de una figura prominente. Como observó Denneau, “La desinformación es mucho más fácil de producir y mucho más difícil de aplastar… siempre es una batalla cuesta arriba”.

El caso de 3I/ATLAS ilustra con qué facilidad la imaginación pública puede ser capturada por especulaciones no verificadas, especialmente cuando son alimentadas por una fuente creíble y amplificadas por las redes sociales. El cometa en sí no tenía nada de especial, pero la controversia que lo rodea demuestra que, a veces, la historia no se trata de lo que hay en el cielo, sino de cómo elegimos interpretarlo.

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