Por primera vez, se ha observado a una vaca usando intencionalmente una herramienta (una escoba) para rascarse, incluso seleccionando qué extremo usar según la parte del cuerpo a la que apunta. Este comportamiento, documentado en un estudio reciente, desafía las suposiciones sobre la inteligencia animal y el uso de herramientas.
Descubrimiento en los Alpes austríacos
La observación comenzó con Witgar Wiegele, un granjero austriaco, que notó que su vaca parda suiza, Veronika, recogía palos repetidamente y los usaba para rascar. Compartió imágenes de vídeo con investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, quienes confirmaron que el comportamiento cumplía con definiciones estrictas de uso de herramientas: una extensión del cuerpo del animal para lograr un objetivo.
Pruebas rigurosas confirman la intencionalidad
Alice Auersperg y Antonio Osuna-Mascaró realizaron experimentos controlados colocando una escoba delante de Veronika en una orientación aleatoria. Durante 70 sesiones, eligió constantemente el extremo funcional (cepillo) para rascarse, demostrando que entendía su propósito.
Lo más sorprendente es que Veronika ajustó su agarre según dónde quería rascarse:
- Para piel gruesa (espalda), tomaría la escoba por el mango delgado y usaría el cepillo abrasivo.
- Para las zonas sensibles (ombligo, ubre), agarraría el cepillo y frotaría suavemente con el mango.
Esto indica que ella planeó qué parte de su cuerpo rascarse antes de tomar la herramienta, un nivel de planificación cognitiva rara vez visto en el ganado.
¿Cómo lo hace?
Veronika manipula hábilmente la escoba usando su lengua y dientes, a veces reajustando su agarre a mitad del rasguño si el ángulo inicial no permite un alcance completo. No se trata simplemente de interactuar con un objeto; es controlar la herramienta para lograr un resultado específico.
Qué significa esto
Los expertos coinciden en que este es el uso definitivo de la herramienta. “Muestran claramente que la vaca utiliza el cepillo, en un extremo o en el otro, dependiendo de la zona que esté rascando”, afirma Josep Call, psicólogo comparativo de la Universidad de St Andrews. Gloria Sabbatini, bióloga animal, señala que se trata de una forma “egocéntrica” de utilizar herramientas: aplicarlas directamente a su propio cuerpo y hacer correcciones intuitivas y rápidas.
Este descubrimiento marca el primer caso documentado del uso de herramientas en el ganado. Los investigadores sugieren que esta capacidad puede estar latente en la especie, evolucionando durante milenios pero rara vez se observa debido a las condiciones agrícolas típicas. El entorno enriquecido de Veronika, como mascota, probablemente facilitó esta expresión. También se ha observado un comportamiento similar en un toro Brahman, lo que sugiere la posibilidad de una prevalencia más amplia.
Esta investigación destaca que la inteligencia y la adaptabilidad pueden estar mucho más extendidas en el ganado de lo que se suponía anteriormente. Plantea preguntas sobre las capacidades cognitivas de los animales en entornos agrícolas industriales y la importancia de proporcionar entornos estimulantes para desbloquear todo su potencial.




















