Investigaciones recientes confirman que la Luna está geológicamente activa, reduciendo y remodelando su superficie incluso hoy en día. Los científicos planetarios han catalogado miles de pequeñas crestas mare (SMR) a lo largo de los mares lunares, lo que sugiere fuerzas tectónicas en curso que afectarán la futura exploración espacial. El descubrimiento revela una Luna mucho más dinámica de lo que se suponía anteriormente.
Tectónica lunar: un panorama global
A diferencia de la tectónica de placas de la Tierra, la Luna no tiene placas en movimiento. En cambio, su corteza experimenta tensiones internas que crean accidentes geográficos únicos. Los más visibles son los escarpes lobulados, acantilados escarpados formados por la Luna al contraerse y empujarse hacia la superficie. Estas características, concentradas en las tierras altas lunares, se han formado en los últimos mil millones de años, un período relativamente reciente en los 4.500 millones de años de historia de la Luna.
En 2010, Tom Watters, del Instituto Smithsonian, confirmó que la Luna se está reduciendo lentamente. Esta contracción explica los escarpes lobulados, pero no explica completamente todos los cambios geológicos recientes. Ahí es donde entran los SMR.
Small Mare Ridges: la nueva evidencia
Los SMR son similares a las escarpas lobuladas en el sentido de que son causados por las mismas fuerzas de contracción, pero se encuentran exclusivamente en los mares lunares, las oscuras llanuras basálticas. La nueva investigación proporciona el primer catálogo completo de estas características, identificando 1.114 nuevos segmentos y elevando el número total de SMR conocidos a 2.634.
El hallazgo clave es que los SMR son geológicamente jóvenes, con un promedio de alrededor de 124 millones de años, aproximadamente la misma edad que las escarpas lobuladas (105 millones de años). Esto significa que ambas formaciones se encuentran entre las estructuras más jóvenes de la Luna, lo que indica una actividad tectónica sostenida hasta bien entrado el pasado reciente.
Conectando los puntos: una luna cada vez más pequeña
Los investigadores han observado que las escarpas lobuladas en las tierras altas a menudo se convierten en SMR a medida que se extienden hacia los mares. Esto sugiere un origen común para ambas estructuras, impulsado por la continua contracción de la Luna.
“Nuestra detección de crestas jóvenes y pequeñas en las marías… completa una imagen global de una Luna dinámica y en contracción”, dice el Dr. Watters, subrayando la importancia del descubrimiento.
Los datos combinados de escarpes de lóbulos y SMR pintan una imagen clara: la Luna no es un mundo muerto. Continúa remodelándose, generando potencialmente terremotos lunares y presentando desafíos únicos para los asentamientos lunares a largo plazo. La contracción en curso también proporciona información valiosa sobre la historia térmica y sísmica de la Luna.
La investigación, publicada en el Planetary Science Journal, proporciona una comprensión más completa del estado dinámico de la Luna y determinará cómo se planifican y ejecutan futuras misiones.





















