Un atrevido concepto de misión propone utilizar una maniobra de alto riesgo y alta recompensa (una quemadura de efecto Oberth solar) para interceptar el cometa interestelar 3I/ATLAS a medida que se aleja de nuestro sistema solar. Los científicos están explorando si una nave espacial podría aprovechar la gravedad del Sol para ganar suficiente velocidad para la persecución, potencialmente alcanzando el cometa en 2085, 732 veces más lejos del Sol que la Tierra.
El efecto Oberth: un atajo de la ciencia espacial
El núcleo de este plan se basa en el efecto Oberth, un principio descrito por primera vez por el científico espacial Hermann Oberth en 1929. Este efecto maximiza los cambios de velocidad cuando una nave espacial enciende sus motores en el punto de mayor aproximación a un cuerpo masivo como el sol. Es una técnica estándar en los viajes espaciales, pero esta misión la llevaría al extremo. Para lograr la aceleración necesaria, la nave espacial necesitaría acercarse a 3,2 radios solares del sol, en lo más profundo de la corona solar, donde las temperaturas pueden alcanzar los 2.600 grados Fahrenheit.
Enfrentando el desafío del calor y la velocidad
Esta proximidad no es imposible, ya que la sonda solar Parker de la NASA ya ha sobrevivido a condiciones similares. Sería esencial un escudo térmico robusto, similar al diseño de compuesto de carbono de Parker con capas de aerogel adicionales. La misión también requeriría un impulso sustancial, probablemente proveniente de múltiples propulsores de cohetes sólidos colocados en la órbita terrestre baja antes de la salida. La nave espacial primero se lanzaría alrededor de Júpiter para deshacerse del exceso de velocidad antes de sumergirse hacia el sol.
¿Por qué Chase 3I/ATLAS?
La misión propuesta haría de esta nave espacial la más rápida jamás lanzada, pero la pregunta sigue siendo: ¿por qué gastar tanto esfuerzo en un solo cometa que se aleja? Los astrónomos están descubriendo objetos interestelares a un ritmo cada vez mayor y se espera que el Observatorio Rubin identifique uno por año. Sin embargo, científicos como T. Marshall Eubanks sugieren que el deseo de explorar podría pesar más que el sentido práctico. Otros, como Adam Hibberd, preferirían apuntar a objetos más enigmáticos como el primer visitante interestelar, 1I/’Oumuamua, que ahora está fuera de su alcance.
Más allá de 3I/ATLAS: una nueva era de exploración interestelar
Independientemente de si esta misión específica llega a buen término, el desarrollo de las maniobras solares Oberth podría revolucionar la exploración del espacio profundo. Estas técnicas podrían permitir misiones al sistema solar exterior, incluida una posible búsqueda del hipotético Planeta Nueve, o incluso el despliegue de un telescopio de lente gravitacional a una distancia sin precedentes de 550 AU del sol.
El cometa 3I/ATLAS continúa su viaje hacia el exterior, pero el marco teórico para alcanzarlo ya está a nuestro alcance. El futuro de los viajes interestelares puede depender de la adopción de estos métodos arriesgados, aunque potencialmente innovadores.





















