Níquel en Marte: rocas antiguas sugieren potencial para vida pasada

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Nuevos datos del rover Perseverance de la NASA revelan concentraciones inusualmente altas de níquel en rocas de 3 mil millones de años dentro del cráter Jezero de Marte, lo que sugiere condiciones que podrían haber sustentado vida microbiana. El descubrimiento, publicado en Nature Communications, no confirma la vida pasada, pero sugiere la presencia de un elemento clave que habría sido esencial para los primeros organismos si existieran en el planeta rojo.

Cráter Jezero: una cápsula del tiempo marciana

Perseverance aterrizó en el cráter Jezero en febrero de 2021 con la misión de buscar signos de entornos habitables antiguos y recolectar muestras para su eventual regreso a la Tierra. El cráter, formado por un impacto antiguo, alguna vez albergó un lago alimentado por ríos, como lo demuestran las formaciones visibles del delta y los canales de entrada. El rover ha estado explorando sistemáticamente esta región, centrándose en Neretva Vallis, un antiguo canal fluvial, donde se encontraron rocas ricas en níquel.

Concentraciones de níquel inesperadas

Los investigadores analizaron 126 rocas sedimentarias y 8 superficies rocosas utilizando los instrumentos a bordo de Perseverance. Los resultados mostraron concentraciones de níquel de hasta el 1,1% en peso, los niveles más altos detectados en el lecho rocoso marciano hasta ahora. Este níquel se encontró junto con compuestos de sulfuro de hierro y minerales de sulfato, formando patrones que guardan sorprendentes similitudes con los observados en las rocas sedimentarias de la Tierra.

Análogos de la Tierra: conexiones microbianas

En la Tierra, las altas concentraciones de níquel en las formaciones de sulfuro de hierro suelen estar relacionadas con la actividad microbiana. Algunas arqueas y bacterias antiguas requieren níquel para procesos metabólicos críticos, incluida la generación de energía y la descomposición de materia orgánica. La presencia de estos compuestos en Marte no prueba la existencia de vida, pero sugiere que los componentes básicos estaban allí.

¿Qué quiere decir esto?

Se desconoce el origen del níquel. Podría deberse a la rotura de rocas ígneas o al impacto de un meteorito. Sin embargo, su coexistencia con compuestos de sulfuro de hierro y carbono orgánico (detectado en estudios anteriores) plantea la posibilidad de que la vida microbiana pudiera haberlo utilizado. Este hallazgo subraya el estatus del cráter Jezero como un lugar privilegiado para buscar señales de vida pasada en Marte.

El rover Perseverance continuará recolectando muestras de Neretva Vallis, con el objetivo de algún día devolverlas a la Tierra para un análisis detallado. Se necesita más investigación para determinar todas las implicaciones de este enriquecimiento de níquel, pero este descubrimiento aumenta significativamente el potencial de que el Marte primitivo alguna vez fuera habitable.

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