Nuevo objeto cósmico revela pistas sobre la materia oscura y la formación temprana de galaxias

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Los astrónomos, utilizando el Telescopio Espacial Hubble, han identificado una estructura cósmica única denominada “Nube 9”, una enorme nube de materia oscura y gas que, sorprendentemente, no contiene estrellas. Ubicado aproximadamente a 14 millones de años luz de distancia, en la galaxia espiral Messier 94 (M94), este descubrimiento proporciona una rara ventana de observación a la naturaleza esquiva de la materia oscura y los procesos que dieron forma al universo primitivo.

Revelando el “Universo Oscuro”

La importancia de Cloud 9 radica en su composición. La materia oscura, que constituye aproximadamente el 85% de la masa total del universo, permanece invisible porque no interactúa con la luz. En cambio, los científicos infieren su presencia a través de efectos gravitacionales sobre la materia visible. La Nube 9 es una concentración particularmente densa de materia oscura, que se estima contiene alrededor de 5 mil millones de veces la masa de nuestro Sol, mientras que solo contiene una cantidad relativamente pequeña de gas ordinario. Este desequilibrio ofrece una oportunidad de estudio directo de un fenómeno que de otro modo sería sólo teórico.

“Esta nube es una ventana al universo oscuro”, explica Andrew Fox, miembro del equipo de la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía/Instituto Científico del Telescopio Espacial. “Sabemos por la teoría que se espera que la mayor parte de la masa del universo sea materia oscura, pero es difícil detectar este material oscuro porque no emite luz. Cloud-9 nos ofrece una visión poco común de una nube dominada por materia oscura”.

Galaxia fallida: una ventana a los bloques de construcción primordiales

El objeto está clasificado como una nube de hidrógeno I limitada por reionización (RELHIC). Se cree que estas nubes son restos del universo temprano, donde la materia oscura comenzó a agruparse, formando las semillas de las galaxias. En la Nube 9, el gas hidrógeno ha comenzado a acumularse, pero la formación de estrellas se ha estancado inexplicablemente. Esto la convierte en una “galaxia fallida”, un bloque de construcción primordial que nunca se encendió por completo.

“Esta es la historia de una galaxia fallida”, dice el líder del equipo Alejandro Benítez-Llambay. “En ciencia, normalmente aprendemos más de los fracasos que de los éxitos. En este caso, no ver estrellas es lo que demuestra que la teoría es correcta”.

Implicaciones para futuras investigaciones

El descubrimiento sugiere que galaxias estancadas similares pueden ser más comunes de lo que se pensaba anteriormente. La sensibilidad del Hubble permitió a los astrónomos confirmar la ausencia total de estrellas, descartando la posibilidad de una galaxia enana débil y no detectada previamente. El equipo cree que con suficiente gas adicional (aproximadamente 5 mil millones de masas solares), la Nube 9 podría eventualmente evolucionar hasta convertirse en una galaxia completamente formada. Por ahora, proporciona un laboratorio único para estudiar la materia oscura en su estado puro y concentrado.

Es probable que futuros estudios astronómicos se centren en estructuras similares, ya que la existencia de RELHIC demuestra que el universo primitivo puede contener muchas más “casas abandonadas” de este tipo esperando ser descubiertas. Este descubrimiento no se trata sólo de una nube, sino de perfeccionar nuestra comprensión de cómo se formaron las galaxias y qué papel jugó la materia oscura en la evolución del cosmos.

Este avance subraya la importancia de la observación astronómica continua, ya que incluso los “fallos” en el universo pueden revelar verdades fundamentales sobre sus orígenes.

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