Una nueva investigación sugiere que Europa, la luna de Júpiter, puede ser un entorno menos hospitalario para la vida de lo que se pensaba anteriormente. Un estudio reciente que modela el fondo del océano debajo de la capa helada de Europa indica que la actividad tectónica, del tipo que impulsa reacciones químicas esenciales, probablemente sea mínima. Esto reduce significativamente la probabilidad de que exista vida microbiana sostenida dentro de su océano oculto.
El problema del fondo oceánico de Europa
Para que exista vida en el océano subterráneo de Europa, se necesita una fuente de energía constante. En la Tierra, esto proviene principalmente de respiraderos hidrotermales creados por la actividad tectónica donde el agua de mar interactúa con las rocas, liberando nutrientes vitales. Sin embargo, Europa parece carecer de los procesos geológicos necesarios para mantener dicha actividad.
El estudio, dirigido por Paul Byrne de la Universidad de Washington en St. Louis, examinó las tensiones de la gravedad de Júpiter, el enfriamiento interno de la luna y la convección de calor dentro del manto. ¿La conclusión? Ninguno de estos factores es lo suficientemente fuerte como para impulsar un movimiento tectónico significativo. La órbita de Europa no es lo suficientemente excéntrica como para crear las fuerzas de marea necesarias y su núcleo no se ha contraído lo suficiente como para fracturar profundamente el fondo marino.
Por qué esto es importante
La ausencia de actividad tectónica es crítica porque limita la renovación de fuentes de energía química. Sin exposición a rocas frescas, el suministro de nutrientes disminuye, lo que dificulta la supervivencia microbiana a largo plazo. Si bien podrían existir algunos sistemas hidrotermales más fríos, serían mucho menos energéticos que los de la Tierra y su longevidad es incierta.
“En última instancia, sin fracturas ni fallas, no nos queda claro cómo quedaría expuesta la roca fresca al océano para permitir los tipos de reacciones químicas continuas que los microbios necesitarían para sustentarse”. -Paul Byrne
¿Qué pasa con otras fuentes de energía?
Las fuentes de energía alternativas, como la desintegración radiactiva o los nutrientes procedentes del impacto de meteoritos, siguen siendo teóricas. Sin embargo, se desconoce su viabilidad. La misión Europa Clipper de la NASA, actualmente de camino a Europa, tiene como objetivo recopilar datos que puedan resolver estas incertidumbres.
Implicaciones más allá de Europa
Este hallazgo tiene implicaciones más amplias para la búsqueda de vida en otras lunas heladas del sistema solar. El equipo de Byrne está preparando un estudio de seguimiento que sugiere que se pueden aplicar limitaciones similares a la mayoría de ellos, siendo la luna Encélado de Saturno una excepción notable.
A pesar de estos desafíos, Byrne enfatiza que esto no excluye la vida por completo. En cambio, subraya que encontrar vida en Europa será más difícil de lo que se creía inicialmente. La búsqueda continúa, pero las probabilidades son cada vez mayores.





















