La dispersión de rocas de silicato trituradas en tierras de cultivo se ha convertido en una herramienta potencialmente importante para la eliminación de carbono, y las estimaciones sugieren que podría secuestrar hasta 1.100 millones de toneladas de CO2 al año para finales de siglo. Esta técnica, conocida como erosión mejorada de las rocas (ERW), acelera un proceso natural en el que las rocas se descomponen con el agua de lluvia, encerrando dióxido de carbono en iones de bicarbonato estables que eventualmente llegan a los océanos y sedimentos. Si bien son prometedoras, se debate la viabilidad de estas cifras en el mundo real.
Cómo funciona la meteorización mejorada de rocas
El principio básico detrás de los REG es simple: triturar rocas como el basalto para aumentar su superficie y luego esparcirlas en tierras agrícolas. Las precipitaciones disuelven el CO2 atmosférico, formando ácido carbónico que reacciona con los minerales de la roca (dióxido de silicio y metales) para crear bicarbonato. Este bicarbonato llega a los cursos de agua, almacenando eficazmente el CO2 durante milenios. Los agricultores ya utilizan piedra caliza triturada para enriquecer los nutrientes del suelo, lo que convierte a los REG en una práctica conceptualmente familiar.
Más allá de la eliminación de carbono, los REG ofrecen beneficios adicionales: complementar los nutrientes del suelo con magnesio y calcio, lo que reduce potencialmente la dependencia de los fertilizantes. Varias naciones, incluido Brasil, han comenzado a promover la práctica como un doble beneficio para la mitigación del clima y la eficiencia agrícola. El año pasado, la nueva empresa Mati Carbon ganó un premio de 50 millones de dólares por su potencial de eliminación de carbono en el concurso XPRIZE de Elon Musk, lo que subraya el creciente interés en este campo.
Escala realista y variaciones regionales
Las proyecciones iniciales estimaron que los REG podrían eliminar hasta 5 mil millones de toneladas de CO2 por año este siglo. Sin embargo, un estudio reciente dirigido por Chuan Liao de la Universidad de Cornell sugiere cifras más conservadoras: 350-750 millones de toneladas para 2050, que aumentarán a 700-1100 millones de toneladas para 2100. Este ajuste tiene en cuenta las tasas de adopción (similares a las del riego) y las diferencias regionales en la eficiencia de la meteorización.
La distribución de la eliminación de carbono probablemente cambiará con el tiempo. Europa y América del Norte liderarán inicialmente, pero se espera que Asia, América Latina y África subsahariana los superen a medida que se desarrollen las cadenas de suministro y disminuyan los costos. Los climas más cálidos con mayores precipitaciones aceleran la erosión, lo que potencialmente permite a los agricultores de estas regiones capitalizar los mercados de créditos de carbono.
Incertidumbres y desafíos clave
A pesar del potencial, aún quedan obstáculos importantes. Marcus Schiedung, del Instituto Thünen, advierte que las proyecciones actuales pueden ser demasiado optimistas. La eficacia de la eliminación de carbono puede reducirse hasta 25 veces en condiciones secas. En suelos con pH alto, la erosión puede volver a convertirse en carbonatos, liberando CO2 en lugar de secuestrarlo. Los suelos con pH bajo también pueden dificultar la eliminación de carbono debido a reacciones naturales de acidez.
La extracción y el transporte de la roca en sí podrían compensar las ganancias en la eliminación de carbono si no se gestionan con cuidado. Algunas rocas de silicato, como el olivino, contienen metales pesados (níquel y cromo) que podrían contaminar el suministro de alimentos. Obtener 5 gigatoneladas de roca al año (necesarias para eliminar 1 gigatonelada de CO2) plantea un desafío logístico, ya que las minas existentes a menudo contienen contaminantes metálicos, lo que podría requerir el desarrollo de nuevas canteras.
“Necesitamos asegurarnos de que el CO2 sea absorbido. De lo contrario, corremos el riesgo de que medimos algo [eliminar carbono], pero en otro lugar se libera nuevamente, lo cual, en este complejo sistema geoquímico, es probable que suceda”.
– Marcus Schiedung, Instituto Thünen de Agricultura Climáticamente Inteligente
En última instancia, la erosión mejorada de las rocas representa una estrategia de eliminación de carbono prometedora pero compleja. Si bien existe el potencial de secuestro de CO2 a gran escala, una cuidadosa consideración de las condiciones regionales, los impactos de la minería y la química del suelo es crucial para garantizar beneficios climáticos netos positivos.




















