Los ríos más antiguos de la Tierra no son necesariamente los más grandes ni los más conocidos. Muchos ríos se forman, florecen y finalmente desaparecen a medida que evolucionan los paisajes. Sin embargo, un río ha perdurado durante un período de tiempo sorprendente: el río Finke en Australia.
Un río más antiguo que los dinosaurios
Se estima que el río Finke, conocido como Larapinta en el idioma indígena Arrernte, tiene entre 300 y 400 millones de años, y es anterior incluso a los primeros dinosaurios. Esta red de arroyos se extiende a lo largo de 640 kilómetros (400 millas) a lo largo del Territorio del Norte y Australia del Sur. A diferencia de muchos ríos, el Finke fluye de forma intermitente y existe principalmente como pozos de agua aislados en el árido interior de Australia.
Cómo dataron los científicos el río
Los registros geológicos, los patrones de meteorización y el análisis de isótopos radiactivos en las rocas circundantes han permitido a los científicos determinar la edad de Finke en los períodos Devónico o Carbonífero (hace 419-299 millones de años). Un indicador clave es un fenómeno llamado drenaje transversal. En lugar de seguir los caminos más fáciles a lo largo de formaciones rocosas más blandas, Finke corta directamente a través de resistentes estructuras de cuarcita en MacDonnell Ranges. Esto sugiere que el río existía antes de que se elevaran las montañas, trazando su curso a medida que la tierra se elevaba.
“Existe cierta sugerencia de que había un drenaje preexistente que fluía a medida que se acumulaba esta cordillera”, explica el geomorfólogo Victor Baker. “El río está ahí antes de que se formen las montañas y, a medida que la corteza se eleva, el río va disminuyendo”.
¿Por qué ha durado tanto?
Los ríos suelen desaparecer debido a la acumulación de sedimentos, cambios tectónicos o cambio climático. La notable longevidad del Finke se debe a la estabilidad geológica de Australia. El continente se asienta sobre la Placa Australiana, que ha experimentado una actividad tectónica mínima durante al menos 100 millones de años. Esta estabilidad ininterrumpida ha permitido que el sistema fluvial evolucione sin mayores perturbaciones.
La erosión y la erosión respaldan aún más esta edad, generando perfiles químicos únicos que indican la interacción del río con la atmósfera y el flujo de agua durante milenios. Los isótopos radiactivos de las rocas circundantes actúan como un reloj natural, lo que permite a los científicos estimar su edad analizando las tasas de desintegración.
El futuro de las aguas antiguas
Si bien el Finke ha persistido durante un período extraordinario, su futuro es incierto. El consumo humano de agua y el cambio climático plantean amenazas cada vez mayores a los ríos de tierras secas. Ellen Wohl, geóloga de la Universidad Estatal de Colorado, señala que el Finke, como muchos cursos de agua similares, enfrenta presiones crecientes por el uso del agua.
Si el Finke desapareciera, el Río Nuevo en los Estados Unidos (estimado en aproximadamente 300 millones de años) podría ser el siguiente en antigüedad. Sin embargo, el Finke sigue siendo un testimonio notable del poder de la estabilidad geológica y un raro superviviente en el paisaje en constante cambio de la Tierra.





















