Estados Unidos, durante el gobierno del expresidente Donald Trump, se ha retirado oficialmente de docenas de organizaciones internacionales, entre las que destaca la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Esta medida representa un retroceso significativo de la cooperación global en temas críticos como el cambio climático, el desarrollo, la igualdad de género y la resolución de conflictos.
Retirada estratégica
Casi la mitad de las 66 entidades afectadas están vinculadas a las Naciones Unidas. La Casa Blanca justificó estas retiradas afirmando que los grupos ya no se alinean con los intereses estadounidenses, sino que promueven lo que denominaron “agendas ineficaces u hostiles”. La administración ha descartado sistemáticamente los esfuerzos multilaterales como un desperdicio del dinero de los contribuyentes, particularmente cuando parecen entrar en conflicto con la postura nacionalista de la administración.
La decisión de abandonar la CMNUCC, el tratado fundamental para toda acción climática internacional, es especialmente notable. Refleja un patrón más amplio de rechazo al consenso científico, en el que Trump anteriormente calificó el cambio climático provocado por el hombre como un “engaño”. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la principal autoridad en ciencia climática, también ha sido abandonado, lo que genera preocupaciones de que los científicos estadounidenses puedan enfrentar restricciones a la participación en futuros estudios.
Impacto en la cooperación global
El impacto de esta retirada se extiende más allá de la política climática. Estados Unidos también ha abandonado organizaciones centradas en la energía limpia, la gobernanza democrática y la lucha contra el terrorismo, lo que indica un alejamiento de los enfoques colaborativos hacia la seguridad y el desarrollo internacionales.
Los líderes europeos han condenado la medida, advirtiendo que debilita la cooperación global. Los funcionarios de la UE han expresado su pesar por la retirada de la CMNUCC, destacando su papel crucial en el impulso de la acción climática. Los críticos dentro de los grupos de defensa estadounidenses han caracterizado la decisión como una señal más de una administración que prioriza el aislacionismo sobre los desafíos globales compartidos.
Implicaciones legales y futuras
La retirada de Estados Unidos de la CMNUCC tardará un año en finalizar, aunque la participación efectiva ya había cesado mucho antes del anuncio formal. Las ramificaciones legales son inciertas, ya que la Constitución describe cómo se unen los tratados pero no cómo se retiran. Esto plantea dudas sobre si una futura administración podría fácilmente reincorporarse sin la aprobación del Congreso.
Las acciones de la administración Trump siguen a retiradas anteriores del Acuerdo Climático de París, la Organización Mundial de la Salud y la UNESCO. Las consecuencias a largo plazo de estas medidas aún están por verse, pero demuestran una estrategia deliberada de desvinculación de las instituciones internacionales.
Esta serie de retiros subraya un rechazo fundamental al multilateralismo, que potencialmente desestabiliza la cooperación global y obstaculiza el progreso en cuestiones críticas que requieren una acción colectiva.





















