Las empresas enfrentan una realidad inevitable: la destrucción continua del mundo natural conducirá a su propio colapso. Un nuevo informe histórico de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes), respaldado por 150 gobiernos, advierte que las empresas deben avanzar hacia la restauración de la naturaleza o corren el riesgo de extinción junto con las especies de las que dependen.
La dependencia oculta de la naturaleza
El informe subraya un hecho crítico, que a menudo se pasa por alto: todas las empresas dependen de servicios ecosistémicos gratuitos. Estos incluyen agua limpia, suelos fértiles, polinización y regulación climática. Estos servicios son fundamentales para todas las industrias, pero la pérdida de biodiversidad se está acelerando a un ritmo alarmante. Matt Jones, coautor de Ipbes, señala que las empresas ya no pueden darse el lujo de ignorar este vínculo, ya que su supervivencia a largo plazo ahora está directamente ligada a la salud ecológica.
El incentivo económico a la destrucción
El sistema económico actual a menudo incentiva la degradación sobre la preservación. Como explica el copresidente, el profesor Stephen Polasky, con frecuencia es más rentable para las empresas agotar los recursos naturales que protegerlos. Esta lógica retorcida garantiza que la pérdida de biodiversidad continúe mientras se priorizan las ganancias a corto plazo. El informe sugiere que este enfoque insostenible en última instancia socava los cimientos mismos de las empresas.
De “cosa agradable de hacer” a “cosa imprescindible”
Para muchas empresas del Reino Unido, la sostenibilidad ya no es opcional. Leigh Morris de The Wildlife Trusts enfatiza la necesidad de métricas y herramientas claras que permitan a las empresas medir y mejorar su impacto en la biodiversidad. Esta transición requiere un cambio fundamental de mentalidad, yendo más allá de los gestos superficiales hacia un cambio significativo.
Prácticas positivas para la naturaleza en acción
Ya se está produciendo una integración exitosa de las empresas y la conservación. Steart Marshes en Somerset ilustra cómo pueden coexistir la agricultura y la gestión de la vida silvestre. Los agricultores gestionan los patrones de pastoreo para crear hábitats óptimos para aves, insectos y plantas. ¿El resultado? Ecosistemas más saludables y productos agrícolas de mayor calidad. Alys Laver, de Wildfowl and Wetlands Trust, señala que esto no es una pérdida para los agricultores, sino una evolución necesaria. El mismo enfoque proporciona protección natural contra inundaciones a las comunidades locales.
El informe lo deja claro: ignorar la naturaleza ya no es una estrategia empresarial viable. Las empresas deben invertir activamente en restauración para asegurar su propio futuro.
Los hallazgos del Ipbes sirven como una cruda advertencia. El destino de las empresas está ahora indisolublemente ligado al destino del planeta. Esta no es simplemente una cuestión ambiental; es una cuestión de supervivencia económica.





















