La tripulación de la misión Artemis II está al borde de un hito histórico. Mientras continúan su viaje a través del espacio profundo, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen están preparados para convertirse en los humanos más alejados de la Tierra en la historia, superando el récord que ostentaba anteriormente la tripulación de la misión Apolo 13.
Si bien esta misión no está diseñada para un alunizaje, sirve como un “pionero” crítico para la NASA. Al probar sistemas de soporte vital y realizar observaciones científicas en el espacio profundo, la tripulación está allanando el camino para futuras misiones Artemis que eventualmente colocarán humanos en la superficie lunar.
El sobrevuelo lunar: un viaje hacia lo desconocido
El lunes, la misión entra en su fase más intensa: el sobrevuelo lunar. Este período implica un acercamiento cercano a la Luna, ofreciendo un punto de vista único que ningún ser humano ha experimentado antes.
- El récord de distancia: La tripulación alcanzará su distancia máxima de la Tierra a las 7:07 p.m., dando una vuelta alrededor de la Luna antes de comenzar su viaje de regreso.
- El apagón de radio: A medida que la nave espacial pasa detrás de la cara oculta de la Luna, la masa lunar bloqueará todas las señales de radio de la Tierra. Se espera que este corte de comunicación dure aproximadamente 41 minutos y comience alrededor de las 6:44 p. m.
- Una nueva perspectiva: A diferencia del “lado cercano” de la Luna que vemos desde la Tierra, el lado lejano se caracteriza por fuertes cráteres y una falta de material volcánico. Los científicos esperan que parezca más brillante debido a la luz que se refleja en los cráteres de impacto, aunque potencialmente de tono “más gris”.
“Verlo con ojos humanos le agregaría una dimensión profunda y una realidad física, haciéndolo parecer más bien un lugar que podemos explorar y descubrir”, dice la Dra. Julie Stopar del Instituto Lunar y Planetario.
Ciencia en el espacio profundo: de la geología a la biología
La tripulación del Artemis II no son meros pasajeros; están actuando como científicos de campo. Si bien los satélites en órbita proporcionan imágenes de alta resolución, el ojo humano ofrece un nivel de observación matizada de colores y texturas que las máquinas aún no pueden replicar.
Observación geológica
Los astronautas documentarán antiguos flujos de lava, cadenas montañosas y cráteres de impacto. También vigilarán las regiones oscuras y no iluminadas de la Luna, en busca de “destellos” causados por meteoritos que golpean la superficie lunar.
Investigación biológica: el experimento AVATAR
Más allá de la geología, la misión está llevando a cabo investigaciones biológicas vitales a través del experimento AVATAR (A Virtual Astronaut Tissue Analog Response).
– La tecnología: Los científicos están utilizando “órganos en un chip”, pequeños dispositivos del tamaño de una memoria USB, que contienen muestras de médula ósea.
– El objetivo: Los investigadores quieren comprender cómo la microgravedad y la exposición a la radiación del espacio profundo (fuera del campo magnético protector de la Tierra) afectan la formación de células sanguíneas y el ADN. Estos datos son cruciales para garantizar la salud a largo plazo de los astronautas en viajes mucho más largos a Marte.
La logística de la vida en órbita
Vivir en una nave espacial compacta requiere un delicado equilibrio entre nutrición, seguridad y moral. Para evitar que los desechos floten, los científicos de alimentos de la NASA han diseñado comidas que minimizan las migajas.
El menú de la tripulación está muy lejos de las comidas en “tubo de pasta de dientes” de la temprana era espacial. Su dieta actual incluye:
– Platos principales: Huevos revueltos, salchichas de desayuno, cuscús e incluso pechuga de ternera o macarrones con queso.
– Elevadores de moral: Para combatir el aislamiento del espacio profundo, la tripulación tiene acceso a café, chocolate y varios dulces.
Como señaló la astronauta Christina Koch, compartir estas comidas proporciona una sensación de “unión”, convirtiendo la misión de alto riesgo en algo tan comunitario como un “viaje de campamento”.
Resumen: La misión Artemis II representa un gran salto en los vuelos espaciales tripulados, yendo más allá de la órbita terrestre baja para probar los límites biológicos y técnicos de los viajes al espacio profundo. Al batir récords de distancia y observar la cara oculta de la Luna, esta tripulación proporciona los datos esenciales necesarios para hacer realidad los alunizajes (y eventualmente las misiones a Marte).





















