Más allá de la Tierra: la tripulación Artemis II se prepara para batir récords de distancia durante el sobrevuelo lunar

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La misión Artemis II está entrando en su fase más histórica hasta el momento. Después de cinco días de viaje por el espacio, la tripulación de cuatro personas (Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen ) se está preparando para viajar más lejos de la Tierra que cualquier ser humano en la historia, superando incluso el récord establecido por los astronautas del Apolo 13.

Si bien esta misión no es un intento de aterrizaje, sirve como un “pionero” crítico para la NASA, poniendo a prueba los límites de la resistencia humana y los sistemas de las naves espaciales mientras nos preparamos para regresar a la superficie lunar.

El sobrevuelo lunar: ver lo invisible

El lunes, la tripulación pasará a la fase de sobrevuelo lunar, un período de intensa observación científica. A medida que la nave espacial Orión gira alrededor de la Luna, los astronautas experimentarán varios fenómenos únicos:

  • Distancia Máxima: A las 7:07 p.m., la tripulación alcanzará su punto más alejado de la Tierra.
  • Apagón de radio: A medida que la Luna pasa entre la tripulación y la Tierra, las señales de radio se bloquearán. Se espera que este corte de comunicación dure aproximadamente 41 minutos, a partir de las 6:44 p.m.
  • La perspectiva del lado lejano: A diferencia del conocido “lado cercano” de la Luna, el lado lejano se caracteriza por fuertes cráteres y una falta de material volcánico. Los científicos esperan que parezca más brillante y gris que lo que vemos desde la Tierra.
  • Un eclipse solar: Después del sobrevuelo, la tripulación será testigo de un eclipse solar de 53 minutos, que ofrecerá una vista poco común de la corona solar y perspectivas únicas de la Tierra y otros planetas.

“Ver [el otro lado] con ojos humanos le agregaría una dimensión profunda y una realidad física, haciéndolo parecer más bien un lugar que podemos explorar y descubrir”, dice la Dra. Julie Stopar del Instituto Lunar y Planetario.

Convertir a los astronautas en científicos de campo

Aunque la tripulación permanecerá en órbita (aproximadamente entre 4.000 y 6.000 millas sobre la superficie), su papel es mucho más que el de observadores pasivos. Básicamente, la NASA está entrenando a estos astronautas para que actúen como científicos de campo.

Utilizando fotografías de alta resolución, la tripulación documentará antiguos flujos de lava, cadenas montañosas y cráteres de impacto. Debido a que el ojo humano puede detectar matices sutiles de color y textura que los satélites en órbita podrían pasar por alto, sus observaciones serán vitales para mapear la Luna para futuras misiones de alunizaje.

La biología del espacio profundo

Un componente importante de esta misión es comprender cómo reacciona el cuerpo humano a la vida más allá del campo magnético protector de la Tierra.

Para estudiar esto, la NASA está utilizando chips AVATAR (A Virtual Astronaut Tissue Analog Response). Estos “órganos en un chip” contienen muestras de médula ósea de la tripulación. Al analizarlos en microgravedad, los investigadores esperan comprender:
1. Pérdida de densidad ósea: Cómo el espacio profundo afecta la integridad estructural de los huesos humanos.
2. Desarrollo de las células sanguíneas: Cómo cambia la formación de glóbulos rojos y blancos.
3. Alteraciones del ADN: Cómo la radiación y la microgravedad afectan los telómeros, las secciones del ADN relacionadas con el envejecimiento.

La logística de la supervivencia: comida espacial y moral

Vivir en una cápsula compacta requiere una planificación meticulosa, incluso para algo tan simple como el desayuno. El menú de la tripulación es un equilibrio altamente diseñado entre nutrición, seguridad y comodidad psicológica.

Para evitar que las migas flotantes dañen los dispositivos electrónicos sensibles, las comidas se formulan cuidadosamente. El menú incluye elementos como salchichas para el desayuno, cuscús y ensalada de mango, junto con varias opciones de café y té.

Más allá de las meras calorías, los científicos de alimentos de la NASA enfatizan que la nutrición es una herramienta para elevar la moral. En el aislamiento del espacio profundo, las comidas compartidas sirven como un ancla social vital. Como señaló la astronauta Christina Koch, compartir comidas en órbita se siente “como un viaje de campamento”, brindando una sensación de unión en un entorno que es todo menos ordinario.


Conclusión
La misión Artemis II representa un gran salto en los vuelos espaciales tripulados, pasando de las pruebas en órbita terrestre baja a la exploración del espacio profundo. Al batir récords de distancia y realizar investigaciones biológicas avanzadas, esta tripulación está sentando las bases esenciales para la próxima era de ocupación lunar.

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