De dónde provienen los rayos cósmicos de alta energía y por qué son importantes

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Son partículas. Núcleos atómicos o electrones. Moverse a velocidades que hacen que un Ferrari parezca un objeto estacionario. Atraviesan la Vía Láctea, indiferentes a nuestra presencia, hasta llegar a nuestra atmósfera.

La mayoría de estos rayos cósmicos se originan fuera de nuestro sistema solar. Una pequeña fracción proviene del Sol, pero los elementos más pesados ​​(los primarios de alta energía) viajan a través del espacio intergaláctico antes de llegar a la Tierra.

Cuando estas partículas que se mueven rápidamente chocan contra los núcleos de nuestra atmósfera, crean una lluvia de secundarias. Esta colisión es la única razón por la que los detectamos en tierra. Las partículas de menor energía son desviadas por el campo magnético interplanetario y el propio campo geomagnético de la Tierra. Entonces, los que capturamos cerca de la superficie tienen una energía increíble. Se mueven a aproximadamente el 87% de la velocidad de la luz o más.

Las observaciones de las naves espaciales nos dicen de dónde provienen la mayoría de estos rayos. El disco de la galaxia es la fuente principal. Los de mayor energía, sin embargo, probablemente sean extragalácticos. Vienen de más allá de nuestra galaxia natal.

Todavía no entendemos del todo cómo estas partículas se aceleran hasta tales extremos. La teoría principal apunta a la expansión de las ondas de choque de las supernovas. Una estrella explota. La onda de choque se expande. Las partículas quedan atrapadas en los campos magnéticos y son empujadas a velocidades cada vez más altas. Es un acelerador de partículas natural. Pero los detalles siguen siendo confusos.

Antes de que construyéramos máquinas masivas para romper átomos, los rayos cósmicos eran nuestra única herramienta para estudiar el núcleo atómico. Desde principios de los años 1930 hasta los años 1950, ésta fue la principal fuente de partículas de alta energía para los físicos.

Esta era dio origen a la física de partículas.

Los científicos descubrieron partículas subatómicas de vida corta a través de estas colisiones de rayos cósmicos. Encontraron nuevos componentes de la materia que no pudimos crear en un laboratorio. Incluso los aceleradores de partículas más potentes de la actualidad no pueden igualar la energía de los rayos cósmicos de mayor energía. Todavía nos estamos poniendo al día con los propios experimentos de la naturaleza.

La historia de los rayos cósmicos es también la historia de Victor Francis Hess. Demostró que estos rayos provenían del espacio, no de la Tierra, a principios del siglo XX. Su trabajo abrió una ventana al universo de alta energía.

Podemos construir máquinas. Podemos simular colisiones. Pero la energía bruta de estos visitantes galácticos sigue siendo incomparable. Nos recuerdan que el universo todavía está haciendo el trabajo pesado. Sólo estamos mirando. Y aprendiendo.

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