Los neutrinos necesitan una reescritura de la tabla

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El Modelo Estándar podría estar mintiéndonos.

En realidad, no en un sentido fáctico, sino en cómo ordena las cosas. Trata las partículas como objetos distintos que se ubican en filas ordenadas, similares a los elementos de una tabla periódica. Pero George Hobart, investigador de la Universidad de Bristol, sostiene que este organigrama está roto.

Se descompone específicamente debido a los neutrinos.

Estas partículas tienen un aspecto notoriamente fantasmal. Apenas interactúan con nada. Ignoran la gravedad y la fuerza nuclear débil en su mayor parte, deslizándose a través de la materia como si ni siquiera estuviera allí. No conocemos su masa exacta, y el mecanismo de Higgs, que normalmente explica por qué otras partículas tienen peso, no lo predice para los neutrinos.

El verdadero problema comienza con la identidad.

El Modelo Estándar enumera tres neutrinos: el neutrino electrónico, el neutrino muónico y el neutrino tau. Cada uno tiene un “hermano mayor” pesado: el electrón, el muón y el tau, respectivamente.

Aquí es donde se pone raro. Un electrón sigue siendo un electrón. No se transforma espontáneamente en muón. La física lo prohíbe. ¿Pero los neutrinos? Cambian de sabores. Un neutrino electrónico puede convertirse aleatoriamente en un neutrino muónico durante el viaje. Intercambian lugares como niños en la cola de una cafetería.

“No tenemos evidencia de que los padres grandes puedan intercambiar horizontalmente. Pero por alguna razón, los neutinos… sí pueden”.

Hobart mira la cuadrícula del modelo actual y ve una contradicción lógica. Clasificamos las partículas según su masa y su “sabor”, una propiedad que distingue los tres tipos de neutrinos. Los neutrinos violan ambos supuestos. Su masa es oscura. Su sabor es inestable.

Por eso Hobart sugiere una revisión filosófica.

Dejemos de tratar a los neutrinos como entidades separadas. Trátelos como filas. Piense en ellos como diferentes estados cuánticos de un único objeto subyacente. No son tres ladrillos distintos. Son simplemente el mismo ladrillo girando en lados diferentes.

Esto no cambia las matemáticas.

Cambia la imagen.

“Esto no cambia nada de la Física”, dice Hobart. “En lugar de tomar esta asombrosa teoría que el ser humano ha estado creando durante casi un siglo, ahora trate de descubrir cómo interpretar esta forma más filosófica”.

Lo presentó en la conferencia Fundamentos de la Física. Suena académico. Se siente necesario.

Noel Swanson, de la Universidad de Delaware, está de acuerdo. Él piensa que nuestra definición actual de partícula es una idealización. Una comodidad temporal.

“Tiene sentido categorizar la emoción como lo hace el modelo estándar. Pero si los consideramos como un conjunto fundamental de la naturaleza, probablemente sea un error”.

Swanson sospecha que la realidad se parece más a un campo en un nivel fundamental. Las partículas son sólo ondas en ese campo. Categorizados sí, pero no como cosas separadas.

La física y la filosofía suelen vivir en casas separadas. No lo visitan con frecuencia.

Quizás sea hora de llamar a la puerta.

Si interpretas las partículas extrañas de manera diferente, tal vez busques respuestas en nuevos lugares. No sabemos si los neutrinos son realmente tres cosas o una. Los experimentos continúan.

La modelo espera.

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