Jill Bennett: la actriz británica que convirtió la angustia personal en oro escénico

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Jill Bennett no se limitó a actuar; ella te hacía sentir la fragilidad de la condición humana. Nacida en Penang, entonces parte de los Asentamientos del Estrecho (ahora Malasia) el 24 de diciembre de 1931, aportó un tipo específico de elegancia a cada papel. No se trataba sólo de lucir el papel. Se trataba de proyectar una cruda vulnerabilidad emocional que pudiera combinarse cómodamente con una comedia aguda y refinada.

Su padre era propietario de una plantación de caucho en Malaya. Esa educación colonial no pareció suavizarla. En cambio, se dirigió a Londres. Se matriculó en la Real Academia de Arte Dramático, donde estudió de 1944 a 1946. La guerra estaba en pleno apogeo, pero ella estaba sentando las bases para una carrera que redefiniría cómo el público veía la intensidad emocional en el escenario.

El caso Godfrey Tearle y John Osborne

En 1949, Bennett se unió al Shakespeare Memorial Theatre en Stratford-upon-Avon. Fue allí, en medio de la Bardo, donde su vida dio un giro brusco y caótico. Tuvo un apasionado romance con Godfrey Tearle. Era un actor de sesenta años. Era joven, ambiciosa y absolutamente cautivada.

Escribió sobre esos cuatro años en su libro Godfrey: A Special Time Remembered (1983). Ella no se anduvo con rodeos. Ella llamó a ese momento “el más feliz de su vida”.

Esta relación se convirtió en el modelo de la obra de John Osborne Time Present (1968). Osborne tomó la confusa realidad de su romance y la convirtió en gran arte. Bennett no sólo inspiró la obra. Ella protagonizó. Su actuación le valió los premios Variety Club y Evening Standard a la mejor actriz. Los críticos lo notaron. El público lo sintió. Fue una clase magistral sobre cómo convertir la historia personal en actuación pública.

De Stratford al cielo protector

Bennett no se limitó al escenario. Apareció frecuentemente en televisión y películas. Quizás la reconozcas por Moulin Rouge (1953) o Lust for Life (1956). Pero su verdadero hogar eran los escenarios de Londres.

Su primer papel importante en el escenario llegó en 1956 en La Gaviota. Eso fue sólo el comienzo. A lo largo de las décadas de 1960 y 1970, oscilaba entre el entretenimiento ligero y el drama de vanguardia. Ella era versátil. Ella no tenía miedo.

Luego vino John Osborne. Se casaron en 1968. Su unión fue tan turbulenta como sus obras de teatro. Sin embargo, produjo algunos de sus mejores trabajos. En 1972, interpretó a Hedda en la adaptación de Osborne de Hedda Gabler. Fue aclamado como un pico en su carrera. Ella encarnó la energía desesperada y atrapada de Hedda con una precisión que dejó a los críticos sin aliento.

El papel final

El matrimonio de Bennett con Osborne duró hasta 1977. Después de eso, ella continuó trabajando, aunque el foco de atención cambió ligeramente. Su último papel cinematográfico fue uno de los más inquietantes. En The Sheltering Sky (1990), realizó una actuación que pareció una despedida.

Murió en Londres el 4 de octubre de 1990. Apenas unos meses

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