Olvídate de la burbuja. Esa era la vieja historia.
Ahora es más complejo.
Utilizando el Karl G. J. Jansky Very Large Array (VLA) y el Telescopio Esférico de Apertura de Quinientos Metros (FAST), los astrónomos han mapeado el hidrógeno neutro alrededor de la Nebura de Orión con una claridad sin precedentes. ¿Los resultados? Conchas gigantes. Cavidades misteriosas. Filamentos largos. Esto sugiere que este vivero estelar no fue esculpido por un viento en expansión. Lo hicieron varias generaciones de estrellas masivas.
El hidrógeno es el elemento más abundante del Universo. En forma neutra emite ondas de radio a 21 cm. Rastrea lo invisible.
La Nebulosa de Orión (M42 o NGC 1976 según los catálogos) es una mancha de luz difusa. A 1.350 años luz de distancia. Puedes verlo a simple vista como una pelusa debajo del Cinturón de Orión, justo alrededor de Theta Orionis. Es pequeño sólo en edad. 2 millones de años. Lo suficientemente joven como para mostrarnos cómo era el Sol cuando nació hace 4.600 millones de años.
El Dr. Juan Diego Soler y su equipo combinaron datos de esas dos radios gigantes. Los mapas antiguos decían que el caparazón tenía una masa de mil soles. ¿Los nuevos datos? Casi diez veces más ligero. El universo tiene un toque más ligero de lo que pensábamos.
O tal vez simplemente movió el peso.
Dentro del caparazón principal. Hay otra cavidad en expansión. Una protuberancia alargada de gas que se extiende a cuatro años luz de distancia. Se parece menos a un globo y más a un hematoma. Formado por retroalimentación estelar en ráfagas. Ni un solo evento.
¿Cambia esto nuestra forma de pensar sobre las estrellas? Sí.
El Dr. Daniel Seifried lo considera un desafío. A los modelos actuales. Estas imágenes son ahora la referencia para las simulaciones que intentan precisar la evolución de gas en la Vía Láctea. La Dra. Claire Murray señala que esto demuestra el poder de la tecnología de nueva generación. No se trata sólo de imágenes más claras. Son nuevas piezas de rompecabezas.
Solíamos pensar que entendíamos bien a Orión. Soler no está de acuerdo.
El método funciona. Los futuros interferómetros lo aplicarán en otros lugares. Descubra la dinámica oculta del medio interestelar incluso en regiones que decíamos conocer. El artículo se encuentra en Astronomía y Astrofísica. Pero el caparazón sigue expandiéndose. O tal vez se detenga. O cambia de dirección nuevamente. No lo sabemos todavía.





















