Cómo sobreviven las ardillas al invierno sin deshidratarse

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La verdadera hibernación es una congelación profunda. El metabolismo se ralentiza. La temperatura corporal baja. Sólo lo esencial mantiene el corazón latiendo. Es un estado de animación suspendida.

Las ardillas no hacen esto. No precisamente.

Cuando llega el invierno, la temperatura corporal de una ardilla cae en picado. Puede bajar de unos 37°C normales a unos gélidos 4°C. ¿Frecuencia cardíaca? Se desliza de 300 latidos por minuto a sólo 9. Los científicos llaman a esto “letargo” o letargo invernal. Parece hibernación. Actúa como hibernación. Pero hay un problema.

La distinción entre hibernación y letargo

Los animales que hibernan, como los osos, las marmotas o los murciélagos, se alimentan de grasa almacenada. Metabolizan su propia masa corporal para obtener energía y agua mientras duermen durante los meses fríos. No comen. No beben. Simplemente arden.

Las ardillas no acumulan grasa para este fin. Almacenan nueces.

Esto significa que no pueden sobrevivir sólo con reservas internas. Deben despertar. Regularmente. Aproximadamente cada dos semanas, la ardilla sale de su letargo. Necesita comer. Desentierra avellanas o semillas escondidas. Repone su despensa.

Pero aquí está el problema.

Cuando una ardilla se despierta, orina. También pierde agua por evaporación y respiración. Se está secando lentamente. Sin embargo, nunca siente sed.

Si tuviera sed, tendría que abandonar su refugio. Dejar el refugio en invierno es peligroso. Los depredadores están esperando. El frío aprieta. La ardilla no puede permitirse el lujo de tener sed.

¿Cómo suprime una ardilla la necesidad de beber mientras pierde agua cada vez que se despierta?

La respuesta está en la biología, no en el comportamiento.

Suprimir el mecanismo de la sed

La mayoría de la gente supone que las ardillas beben mucho antes del invierno para acumular reservas. No lo hacen. De hecho, beben menos. Entran en letargo con menos agua, no más.

Entonces, ¿cómo ignoran la señal biológica de beber?

La sed es provocada por la concentración sanguínea. Cuando estás deshidratado, tu suero sanguíneo se vuelve demasiado concentrado. Tu cerebro detecta esto. Grita “bebe agua”. Es un simple circuito de retroalimentación.

Las ardillas rompen este bucle.

Una investigación de 2019 reveló el truco. Las ardillas reducen la concentración de electrolitos en su suero sanguíneo. Mantienen bajos los niveles de sodio, potasio y urea. No los excretan. Los esconden.

El estudio sugiere que las ardillas almacenan este exceso de electrolitos en otras partes de su cuerpo. Posiblemente en la vejiga. Básicamente, almacenan sus productos de desecho hasta la primavera.

Al mantener el suero diluido, mantienen apagada la señal de sed. El cerebro no detecta la deshidratación porque la química parece normal. La ardilla permanece seca, segura y dormida.

Reiniciando en primavera

Este sistema es temporal. Es un truco.

Cuando la ardilla finalmente sale permanentemente del letargo invernal, algo tiene que cambiar. Los electrolitos almacenados se liberan nuevamente al torrente sanguíneo.

La osmolaridad vuelve a la normalidad. El delicado equilibrio químico cambia. Y de repente, el circuito de la sed se reactiva.

La ardilla se despierta. Está deshidratado. Necesita agua. El mecanismo que lo mantuvo seguro durante todo el invierno ahora exige combustible.

Es una solución inteligente. Un código de trampa biológico. Pero sólo funciona durante unos meses. Una vez que se agota la batería, vuelve la sed. Y con ello, la necesidad de aventurarse al frío.

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