Max Planck cambió la forma en que vemos el universo. Nacido el 23 de abril de 1858 en Kiel, Schleswig, creció hasta convertirse en uno de los físicos alemanes más importantes del siglo XX. Murió el 4 de octubre de 1947 en Gotinga. Su vida no se trataba sólo de ecuaciones. Se trataba de situarse al borde de una nueva era y mantener la línea.
Estudió en las universidades de Munich y Kiel. En 1889, se había convertido en profesor de física teórica en la Universidad de Berlín. Permaneció allí hasta 1928. Durante esas décadas, analizó problemas que otros ignoraban. Se centró en la segunda ley de la termodinámica. Estudió la radiación del cuerpo negro. Estos no fueron sólo ejercicios académicos. Eran las grietas en los cimientos de la física clásica.
Cómo la teoría cuántica cambió la ciencia
El trabajo de Planck lo llevó a formular la teoría cuántica de la radiación. Fue revolucionario. Destruyó la idea de que la energía fluía suavemente como el agua. En cambio, demostró que la energía viene en paquetes discretos. Cuantos. Esta idea le valió el Premio Nobel de Física en 1918.
Pero la verdadera clave era un número. Una constante diminuta y fundamental de la naturaleza. Descubrió lo que ahora llamamos constante de Planck, h. Determina el tamaño de estos paquetes de energía. Sin él, la electrónica moderna no funciona. Los láseres no funcionan. Toda la era digital se basa en este único valor.
“El cuanto de acción, ahora conocido como constante de Planck, h.”
El hombre detrás de las matemáticas
Planck no era sólo una calculadora. Era un hombre de convicciones. Defendió la teoría especial de la relatividad de Albert Einstein cuando muchos otros se mostraban escépticos. Vio la lógica. Vio la belleza.
Pero luego vino la mecánica cuántica. Niels Bohr. Max Born. Werner Heisenberg. Introdujeron una visión estadística del mundo. Uno indeterminista. Planck se opuso. No le gustaba la idea de que la naturaleza fuera fundamentalmente aleatoria. Quería certeza. Se aferró a la vieja física incluso cuando la nueva física demostró que estaba equivocado. Fue una postura obstinada. Pero era humano.
Una vida trágica en tiempos turbulentos
La influencia de Planck se extendió más allá del laboratorio. Se desempeñó como presidente de la Sociedad Kaiser Wilhelm. Esta organización más tarde se convirtió en la Sociedad Max Planck. Lo dirigió hasta su dimisión en 1937.
El ascenso de Adolf Hitler lo cambió todo. Planck intentó hacer algo imposible. Hizo un llamamiento a Hitler para que revirtiera las devastadoras políticas raciales de los nazis. Fracasó. El régimen era demasiado poderoso. Demasiado despiadado.
Su vida personal se derrumbó junto con sus esperanzas políticas. Su hijo, Erwin Planck, estuvo implicado en el complot de julio contra Hitler. El intento de asesinar al dictador fracasó. Erwin fue ejecutado. Un padre que intentó salvar a su país perdió a su hijo en el proceso.
El legado de Planck es complejo. Nos dio las herramientas para comprender el mundo cuántico. También vivió los días más oscuros del siglo XX. Él no arregló el mundo. Simplemente midió sus piezas.


















